





Tres leyendas vivientes elegidas por votación comunitaria gracias a su elocuencia de cantina, anécdotas inverosímiles y señorío indiscutible ante el tablero.
Don Chucho «El Árbitro»
El Inge Baldomero
Doña Lucha «La Rectora»
Cuarenta años mediando debates de liguilla y sentando cátedra con anécdotas de cascaritas históricas sin perder jamás la sonrisa ni la botana compartida.
Veterano del dominó capaz de predecir la última mula de seis con sólo mirar el humo del fósforo. Jamás ha cedido una mano en quince años de tertulia.
Cronista insuperable de sobremesa que resuelve cualquier crisis de vecindario con tres refranes norteños y una paciencia de hierro frente a los oradores novatos.
La condecoración exige palabra empeñada, gracia de sobremesa y generosidad botanera.
El club no premia la resistencia ni el descontrol; honra a quien sostiene la conversación, reparte el taco placero y sabe retirarse a tiempo con la frente en alto.
Testimonios de parroquianos
Don Chucho me explicó la devaluación del 94 usando sólo fichas de dominó y una servilleta de papel. Nunca entendí mejor la economía.
Héctor Rosas, San Rafael
Ver al Inge Baldomero cerrar una partida con la mula blanca es una cátedra de temple. Merece estatua de bronce en la esquina.
Gabriel Munguía, Santa Tere
Doña Lucha tiene el don de calmar cualquier pleito futbolero con medio plato de habas con chile. Es la autoridad del rumbo.
Sonia Alcocer, Obispado
Envía su apodo, su cantina predilecta y la hazaña retórica que lo vuelve inmortal entre sus vecinos.


